viernes 30 de julio de 2010
Cambiar y Ser Uno Mismo
martes 29 de junio de 2010
Cómo Saber si tengo que cambiar de carrera
Para seguir una carrera y terminarla con éxito, no es suficiente ni el voluntarismo ni las buenas intenciones; tampoco los puede ayudar demasiado contar con una actitud positiva, ni ser constante o conformista, porque cuando no pueden estar satisfechos ni felices con lo que han elegido, le resultará muy difícil disponerse a estudiar y si recién se encuentran cursando el primer año, tienen que saber que aún es posible cambiar sin demasiado costo y tener la oportunidad de abrirse a nuevas opciones.
Muchos esperan y postergan una decisión que se hace cada vez más difícil a medida que pasa el tiempo, sin saber que el primer año de un ciclo terciario es decisivo y representa la prueba que se necesita para reforzar la elección o para debilitarla.
Existen algunas claves que pueden indicar el camino a seguir cuando la duda no les permite dedicarse plenamente a lo que están haciendo.
Por ejemplo, cuando sienten que la carrera elegida no está a la altura de sus expectativas, los defrauda y les cierra horizontes que pretenden alcanzar.
Cuando por el contrario, la elección está por encima de sus capacidades para el desarrollo de esa disciplina y les resulta imposible cumplir con las exigencias académicas que están fuera de sus posibilidades.
Cuando de pronto descubren que desean hacer algo diferente pero que en el momento de decidir no se atrevieron hacer.
Cuando no pueden prestar atención porque las materias básicas los aburren o no les interesan.
Cuando no pueden ser espontáneos ni creativos, no se les ocurre nada concreto para aplicar los conocimientos.
Cuando se sienten incómodos y sin motivación alguna.
Cuando fracasan sus relaciones con los compañeros porque no tienen nada en común y sienten que no pertenecen a ese grupo.
Cuando se sienten de mal humor todo el tiempo y furiosos de solo pensar en tener que ir a clase.
Cuando sienten que no están aprovechando el tiempo y que están perdiendo dinero en algo que creen difícil poder aplicar en el futuro en el ámbito laboral.
Cuando se sienten ansiosos, abrumados, preocupados o deprimidos con este tema.
Cuando todas estas cuestiones se cumplen en ustedes en algún grado, es hora entonces de comenzar una nueva búsqueda, centrándose no en una carrera posible sino en un área específica vocacional, para posteriormente elegir adecuadamente la carrera más indicada, el ámbito donde creen que podrán recuperar la confianza en ustedes mismos y las ganas de estudiar.
Elegir un área de estudio exige hacer lo posible para conocerla bien, estar al tanto de todas las opciones que ofrece, saber con precisión las posibilidades laborales que existen, las tareas que les habilita hacer, el estilo de vida que les permitirá obtener y el ámbito social y laboral que tendrán que frecuentar.
La segunda decisión para ustedes, será aún más importante que la que hicieron por primera vez, en que se podían permitir equivocarse.
Esta vez, implicará comprometerse seriamente con su decisión y aprovechar todas las habilidades y aptitudes que tengan para cumplir con ustedes mismos, sin eludir el desafío que representa y sin esperar imposibles ni idealizar. Porque no existen carreras ideales y no pueden pretender que la carrera se adapte a ustedes sino que será necesario que ustedes se adapten a ella.
A veces el fracaso en los estudios se debe a no saber compartir los problemas y las dificultades con los compañeros, a no saber pedir ayuda, o a no querer estudiar en grupo cuando se trata de temas difíciles que exigen distintos puntos de vista y diferentes abordajes.
No sólo se aprende de los profesores, sino también de los compañeros, si no se adopta una conducta individualista o competitiva y si se es capaz de trabajar en equipo.
Las personas que estudian la misma disciplina se complementan porque tienen distinta personalidad y pueden ver cada uno de ellos aspectos diferentes y tener otros puntos de vista.
Todos los que los rodean les pueden enseñar algo, si no prejuzgan y si saben estimar sus cualidades, tanto para que sean sus amigos como para ayudarse mutuamente.
Leer más…viernes 11 de junio de 2010
Cómo elegir pareja
El amor puede irrumpir en nuestras vidas sin esperarlo conscientemente, aunque secretamente lo soñemos.
De pronto, una persona nos atrae y tiene el poder magnético de cambiar nuestras vidas y modificar nuestra percepción, haciendo que lo veamos de una manera única, que puede o no coincidir con lo que esa persona es en realidad.
Es difícil razonar cuando nos sentimos atrapados por un enamoramiento, pero todo ser humano puede tomar distancia suficiente para poder aclarar su perspectiva y ver bien quién es ese otro que está haciendo tambalear sus estructuras.
Hasta las personas más racionales han cedido y se han arriesgado a vivir amores imposibles, pero siempre han tenido que pagar con grandes sufrimiento el costo consecuente.
Siempre la renuncia previa va a ser menos dolorosa, cuando aún podemos manejar la situación y darnos cuenta de las cuestiones insalvables que a la larga malograrán la relación y la harán imposible. Porque una vez que nos hayamos involucrado emocionalmente y más íntimamente, estaremos condenados sufrir grandes padecimientos.
La persona que no es capaz de pensar antes de relacionarse con alguien afectivamente, tiene muy baja su autoestima y cree que no es digna de ser feliz.
Otra cualidad que no debe faltar en una pareja para lograr mantenerla, es la estabilidad del carácter, porque una persona estable difícilmente cambie radicalmente, tenga altibajos ni dudas inexplicables e inesperadas y no sea capaz de comprometerse con lo que elige.
Si queremos una relación pasajera, sin compromiso, podemos elegir a personas inestables pero cuidándonos de involucrar nuestros sentimientos.
La vida puede ser una fiesta o una experiencia tenebrosa, nosotros somos los que elegimos qué tipo de vida queremos vivir y eso dependerá de nuestra manera de pensar.
Existe mucha gente capaz de tener una relación estable y duradera, pero sólo las podrán encontrar en los lugares que suelen frecuentar las personas que tienen esas intenciones.
No van demasiado a los boliches ni entablan relaciones en la calle, por lo general se las llega a conocer por medio de algún amigo bien intencionado que los aprecie a ambos y que sepa quiénes son ustedes.
También pueden ser útiles los encuentros por medio de intermediarios serios, porque exigen plantear de antemano las características de personalidad de cada uno y las expectativas e intenciones de ambos.
No es aconsejable dejar para después hacerle saber al otro lo que esperamos de él, con la ilusión de que podremos ser capaces de cambiar su cosmovisión y sus valores; porque la realidad nos enseña que nadie puede cambiar demasiado en la vida y menos en poco tiempo.
Los hábitos poco saludables y las adicciones son obstáculos muy difíciles de salvar. Una cosa es tener una relación madura y satisfactoria y otra muy diferente estar dispuesto a colaborar para terminar con la adicción que tiene otro. Porque cada persona es libre y decide como vivir su vida y el cambio nunca viene de afuera, sino de adentro, de manera que se puede hacer muy poco por quienes no tienen una genuina decisión interna para hacerlo.
La gente que no trabaja, ni estudia, ni tiene valores o proyectos, tampoco está en condiciones de tener una relación y unirse afectivamente a alguien. Tal vez puede ser que tenga mucho dinero y no necesite trabajar, pero siempre tendrá inquietudes e intereses en qué ocuparse.
A veces, un cuerpo armonioso y bello puede esconder conflictos internos y ser una persona sin capacidad para amar y para aceptar compromisos, ya que su atributos estéticos les permiten hacer caer en sus redes a muchos incautos.
Elijan ser felices y encuentren a una persona como pareja que les guste y que les permita pensar racionalmente, porque el verdadero amor trasciende el enamoramiento, que es algo maravilloso pero que dura poco y que suele disolverse en el aire como una pompa de jabón.
Leer más…jueves 3 de junio de 2010
Abandona el Control
Muchas personas, hoy en día, viven agobiadas por el miedo, las fobias y los ataques de pánico.
Las exigencias de la vida moderna, la necesidad de destacarse, el perfeccionismo, las metas demasiado ambiciosas y la creencia en que se pueden controlar todas las variables, lleva a las personas a un estado de estrés, que les provoca toda clase de síntomas orgánicos, funcionales y psicológicos.
Es comprensible que algunos deseen dar lo mejor de si mismos en cada oportunidad en que estén en juego sus potencialidades, pero cuando no se pueden reconocer los propios límites y cualquier tarea se convierte en una obsesión, se llegan a transformar en personas déspotas, agresivas, violentas y amargadas, no pueden disfrutar de sus logros y pueden hacer muy infelices a quienes los rodean.
Este nivel de exigencia consigo mismo y con los demás pretende que todos compartan el mismo criterio y hagan las cosas de la misma forma.
Cuando una persona piensa que no hay nadie que haga las cosas tan bien como ella, se carga de obligaciones y responsabilidades, lleva mochilas ajenas y se ocupa de todo lo que no le corresponde.
Esta actitud, lejos de hacerla sentir superior, disminuye su autoestima, porque se convierte en una máquina de resolver problemas pero también en alguien que cada día que pasa se siente más sola.
Esa omnipotencia, no hace sentir a los otros agradecidos sino disminuidos e inútiles, y a ellos mismos usados y frustrados.
Las personas controladoras nunca piden ayuda ni cuentan sus cosas; se guardan todo, porque mostrarse significaría reconocer su debilidad, cosa que está en contra de los principios que las obligan a reinar y no depender.
Este estado de cosas no tarda en minar las reservas de cualquier organismo que tarde o temprano pierde el equilibrio.
Esta conducta se puede cambiar, si se puede aceptar que equivocándose se aprende, que los errores no tienen por qué afectar la autoestima y que no tienen que probar a nadie que valen, porque son mucho más de lo que hacen.
Los que intentan controlar todo, no pueden postergar, ni aceptar los imprevistos, ni otra circunstancia adversa que les impida cumplir con lo que se proponen, generalmente planes rígidos e inflexibles que no contemplan la posibilidad de un contratiempo.
El miedo al fracaso o a ser criticado, les impide relajarse y pensar solamente en nuevos desafíos, evitando su capacidad de trascender las cosas y comprometerse afectivamente, de prestar atención a los demás fuera del ámbito de las exigencias y guardando resentimiento si sus deseos no son cumplidos.
Tener todo bajo control es un gran gasto de energía que no se justifica, porque la realidad es que el control es una ilusión ya que no se puede controlar todo y las cosas ocurren aunque las hayamos prevenido.
Los demás son seres libres, capaces de asumir su propia responsabilidad, tanto o más que nosotros mismos, permitiéndonos a nosotros también ser libres.
La desconfianza en los otros hace que el que tiene el control se sienta más seguro ocupándose de todo. No aprende a delegar tareas, y si lo hace hostigan a sus víctimas con una larga lista de recomendaciones.
El control obsesivo revela el miedo a correr riesgos, la necesidad de aferrarse a las cosas y la dificultad para soltarlas.
Se puede abandonar el control, entregándose, rindiéndose a la realidad, dejándose llevar y confiando.
El único control que no se debería perder nunca es el dominio de uno mismo.
Leer más…Ser y Sobrevivir
Sobrevivir parece ser una tarea de tiempo completo, en un mundo de seres confundidos y alienados, que no deja margen para conocerse y Ser quien uno Es.
¿Qué significa Ser uno mismo?
Ser uno mismo es alcanzar la dignidad propia de la especie, caracterizada en el hombre por el desarrollo de la inteligencia y de la creatividad, por la capacidad de transformar lo simple en complejo, por la posibilidad de ser idéntico a si mismo, de actuar y hacer según su libre albedrío, de sentirse afectado y tener emociones y de conectarse con los otros y relacionarse para poder vivir en grupo.
Se puede ser uno mismo cumpliendo roles, transformándolos en una creación propia y otorgándoles nuestra propia identidad, y no alienándonos en ellos.
Sobrevivir según las reglas de juego es prioritario, porque si no tenemos un cuerpo bien nutrido, la vida sería imposible; aunque sin renunciar a nuestro propósito, para no terminar convirtiéndonos en títeres de otros o autómatas, y terminar aburriéndonos de la vida y odiándonos.
Lo que hace que un hombre caiga en una depresión es la falta de entusiasmo, la ausencia de pasión por lo que hace, la poca predisposición al compromiso con lo que genuinamente Es.
Conservar el interés por la vida requiere una dosis de creatividad. Exige comprometerse y jugarse, y estar de acuerdo con uno mismo, para vivir el presente intensamente con plenitud y con audacia, en el aquí y ahora.
Vivir es estar relacionado, y una verdadera relación implica compromiso afectivo, es la oportunidad de comprender e interesarse en el otro y salir de uno mismo y de trascender la propia individualidad.
El ser humano no es concebible aislado y solo, sin conexión alguna, destinado a mirarse sólo a si mismo.
El otro es el espejo que necesita para tener conciencia de él mismo ya que solo no podría llegar a diferenciarse como ser único y distinto.
El otro le da sentido a su existencia, le alivia sus temores y lo consuela; mitigando su angustia existencial.
El Ser humano Es para sí y Es para otro, obligado a transitar por este mundo con otros que como él, están buscando saber quiénes son para realizarse y llegar a alcanzar su dignidad de Ser.
Para sobrevivir en una sociedad compleja es necesario adaptarse creativamente. No es suficiente cumplir con obligaciones y metas, es necesario además adoptar una actitud participativa, sin eludir el compromiso de hacer lo necesario, para que tanto el hombre individual como la sociedad en que vive, se desarrolle y crezca.
Se vive una vida plena, participando y comprendiendo las necesidades de los otros.
La relación con el otro es imposible cuando no hay encuentro. El encuentro es la posibilidad de comprender al otro, de ponerse en su lugar; y es la condición que hace posible la compasión.
El Ser del hombre es su sello personal, el plan genuino que trae cuando nace, que luego se confunde con lo falso y erróneo que pretende ser verdadero y que nos convierte en objetos.
El hombre tiene que aprender a enfrentar el desafío de mantenerse fiel a si mismo en un mundo violento, traicionero y cambiante.
Leer más…viernes 21 de mayo de 2010
Soy Inseguro
¿Qué es lo que hace que algunas personas se sientan inseguras y otras no? ¿Cuál es la diferencia? ¿Se puede cambiar esta forma de sentir y tener la audacia de perderle el miedo a la vida por temor a equivocarse?
Sin duda, el sentirse inseguro y tener miedo a arriesgarse a tomar una decisión, es un rasgo de carácter que se relaciona con nuestras experiencias de la infancia; porque básicamente toda persona sana viene al mundo con los recursos que necesita para desenvolverse normalmente en su ambiente.
El hombre como especie es el más indefenso, porque no puede sobrevivir si no recibecuidados desde que nace hasta que crece y se pueda manejar solo.
El resto de las especies adquiere independencia más rápido y algunos hasta pueden defenderse solos al poco tiempo de nacer. Es más, si alguno de ellos se resiste a realizar por si solo lo que le corresponde en su momento, se lo abandonará a su suerte para que aprenda.
Eso sucede por ejemplo con las aves, que empujan del nido a las crías en el momento indicado para que aprendan a volar.
Los humanos, sin embargo, son capaces de permanecer con su madre mucho tiempo, a veces para siempre, cuando entre madre e hijo se establece una relación simbiótica.
La persona que aprende a ser dependiente es insegura, no confía en si misma, tiene miedo de asumir responsabilidades, de comprometerse y de tomar decisiones propias, debatiéndose casi siempre en un mar de dudas, para evitar cometer errores.
Estar demasiado seguro de nuestras decisiones en esta vida no es posible, porque existen los otros, seres libres como nosotros que pueden interferir en nuestra propia libertad y nosotros en las de ellos y ocasionar conflictos.
La persona segura de si misma sabe que se arriesga, porque en toda decisión siempre existe un riesgo.
El inseguro no quiere arriesgarse, porque tiene miedo y anhela el estado de seguridadque le brindó el útero materno, donde recibía lo que necesitaba, disfrutaba de la temperatura ideal y donde se sentía contenido, protegido y cuidado.
Pero el hecho de nacer, ser arrojado al mundo y existir, es otra cosa bien diferente, porque hay que adaptarse a condiciones muy distintas; y esta adaptación sana depende de los estímulos que se reciban.
Vivir exige un mínimo de audacia porque no hay certezas, solo hay probabilidades, pero si aprendemos a mirar, podremos comprobar que existe un orden que siempre surge después de cualquier desorden y que la intención es más importante que el error.
La naturaleza nos enseña que si respetamos su ritmo y sus leyes, podemos sentirnos más seguros que si hacemos lo contrario, porque la ley de causa y efecto nos muestra que lo que pasa se relaciona con lo que hacemos.
El caos es el producto de la sin razón, o sea que si actuamos en forma lógica y coherente es probable que nuestras decisiones sean las correctas.
El desarrollo de la tecnología ha favorecido a la humanidad en muchos aspectos, pero también ha separado al hombre de la naturaleza y lo ha hecho sentir ajeno a ella creando en el él un sentimiento de aislamiento.
Esa sensación de no verle sentido a la existencia hace que el hombre se sienta inseguro creyendo que puede sucederle cualquier cosa, al margen de sus decisiones, y por eso tenga miedo, se sienta inseguro y desee inconscientemente volver al útero materno para volver a sentirse contenido y protegido.
Los que se sienten seguros tienen fe, creen en ellos mismos, aprovechan esta oportunidad que tienen de vivir y se arriesgan, porque intuyen que vivir tiene un significado y que todo lo que hacen puede tener una consecuencia que los trascienda.
La naturaleza tiene misterios que aún no conocemos, puede que oculte todavía secretos que ni siquiera todavía nos atrevemos a imaginar.
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